Dejar el coche, una decisión satisfactoria

Han pasado ya más de cuatro meses desde que decidí vender mi coche y hoy quiero aprovechar para compartir las razones de haberlo hecho.

Semanas antes de tomar la decisión final y de pasar las llaves de mi querido Yaris plateado a su nuevo dueño, me di a la tarea de poner en una hoja de cálculo todos lo costos asociados a tener un auto. No fue mucha sorpresa ver la cantidad, simplemente la confirmación de una hipótesis que implicaría dejar atrás esta forma de transporte.

Entre las variables que incluí de forma anualizada estuvo todo lo que se me pudo ocurrir: depreciación, emplacamiento, tenencias, seguros, verificaciones, gasolina, servicios, reparaciones eventuales, estacionamientos, etc. (incluso estuve a punto de sumar las obligatorias propinas a los limpiaparabrisas). En fin, intenté incluir un escenario realista que al menos en mi caso particular fuera acertado.

¿Cual era el costo anual de tener mi coche? La respuesta es $75,600 pesos al año, o el equivalente de $3.53 pesos por kilómetro recorrido.

Lo anterior planteó un fuerte dilema en mi vida que tardé varios días en procesar. Después de todo, en mi pasado había estado rodeado por personas que en su gran mayoría tenían un coche propio y la potencial decisión de no tener uno parecía completamente contra intuitiva. Incluso cuando lo comenté con amigos y familiares, estos no estaban de acuerdo con mi planteamiento aunque los números fueran tan contundentes.

En fin, la decisión fue tomada y a finales de febrero de este año vendí mi coche y decidí que el dinero que me ahorraría lo invertiría en otras cosas que me trajeran una mejor calidad de vida, tales como un departamento en una zona más amigable con el peatón (dado que caminar sería mi nueva forma principal de transporte).

Sin embargo, aún bajo la hipótesis de que gastara este mismo dinero en medios de transporte, el escenario alternativo suena fantástico. Hoy me di a la tarea de calcular qué podría hacer con esos $75,600 pesos en un año y se los comparto a continuación:

Se los dejo de tarea, ya sea que tengan o no tengan auto, intenten reflexionar sobre el costo del estilo de vida que llevan y si hay alguna forma de que puedan invertir sus recursos de mejor manera.

En mi caso esta decisión no sólo ha significado un ahorro significativo sino además un estilo de vida mucho más saludable, una mucho menor cantidad de estrés y de ninguna forma he hecho un sacrificio en mi tiempo de transportación.

Nota: Los números están basados en mis consumos históricos, sin embargo no pretendo asumir que aplican para otros casos. Si tienes interés en dar un vistazo a mis hojas de cálculo, contáctame y con gusto te las envío.

César Salazar

Partner @ 500 Startups

I design communities, businesses and products

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